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Una bella tonada en la inmensidad

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Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por Astra el Dom Mayo 06, 2012 10:51 pm

El día, las armoniosas nubes decorando aquel cielo, dejando entre ellas pasar aquellas calidos rayos solares, los cuales dan energía y vida a cada cosa viviente que con ellas se envuelven, la vida sin el sol no seria vida…y había que disfrutar de el SIEMPRE.

Y así lo hacia ella, pues en aquel inmenso jardín de la familia Lawrence, entre árboles, flores y todo tipo de vegetación había una bella mujer sentada al lado de una mesa con una jarra de te, una taza de porcelana y una gran cantidad de papeles. La dama de cabellos rojizos la cual vestía un vestido blanco entallado a su cuerpo, al ser corto dejaba visualizar sus delicadas y femeninas piernas las que mantenía cruzadas, leía algunos papeles concentrada, si alguien pudiera acercarse para verlos notaria que son libretos, mas ella es conocida como una cantante y sin dudas su mejor papel lo presentaba en la opera, se gano miles de apodos luego de ser escuchada por los espectadores y estos quedaron maravillados con su voz, “El canto de un ángel” decían…y quizás sin ellos saberlo tenias mas de “divino” de lo que pensaban.

Este no me gusta…. – decía delicadamente mientras tiraba un libreto hacia atrás con total despreocupación , haciendo tumulto con otros que ya habían sido descalificados por la femenina, para variar ella y su actitud no aceptaba cualquier trabajo y menos cantar algo que no estuviera en su categoría, o al menos eso pensaba ella. Finalmente sus ojos se concentraron en un libreto al leer su titulo, lo tomo con algo de apuro y comenzó a leer con finalmente interés- ¡ohh finalmente algo que me gusta! Ya había escuchado esta obra por otra mujer…pero que podría hacer una mortal, una voz recurrente… ¿Con la voz de un dios?

Dio un sorbo de te a aquella taza mirando de reojo aquellos diálogos como para aprendérselos de memoria, lo que no le seria difícil para nada, una vez echo eso, deja la taza con suavidad en la mesa y se pone de pie, cerrando los ojos…casi podía oír la música en el viento, imaginar un escenario lleno de su publico fiel, ser el centro de la atención, tener todas las miradas sobre ella y así de esa manera poder expresarse de la mejor manera que ella puede hacer

Comenzó a cantar aquella canción, era impresionante como aquella femenina cuando cantaba podía olvidar todo a su alrededor, incluso se comprometía tanto con el personaje que interpretaba que no tenias dudas que lo que cantaba ella lo sentía como si fuera un sentimiento propio, hasta quizás nunca se sabrá, siempre las cosas que ella le pone su voz de alguna manera es una manera de reflejar algunas partes de tan inmenso y luminoso ser

Spoiler:

Cada nota recitada, cada vocablo, cada frase recorría cada sector de aquellas tierras envueltas con aquel calido cosmos de la mujer, parecía que no había parte en aquella mansión que no llegara.


Última edición por Astra el Lun Mayo 07, 2012 10:05 am, editado 1 vez
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por León el Dom Mayo 06, 2012 11:47 pm

*Tranquila y soleada era aquella mañana, las nubes salpicaba el vasto cielo azul la brisa se acariciaba todo sobre aquel espacio incluso colándose por unas ventanas que estaban abiertas para permitirle el paso a las caricias de Eolos en el interior de aquella cocina, una campanilla de cristal era delicadamente desplazada por el paso de aquella corriente de aire dejando escapar un delicado sonido que se fundía con el ajetreo de aquella cocina. Las ollas sonaba, los grifos dejaban caer el agua mientras que los cuchillos limpiaban las verduras y carnes que servirían para el festín de aquel almuerzo, todo debía ser de primera calidad pues el paladar de la dama a la que servían era el más exquisito del mundo y por lo tanto se esmeraban todos sus empleados en brindarle solo lo mejor.

Las pisadas se comenzaban a escuchar desde el pasillo interior, las puertas de aquella cocina fueron abiertas por un hombre de callera oscura vestido con un elegante traje compuesto, chaqueta, chaleco y pantalón de color negro, mientras una camisa blanca y una corbata negra completaban su indumentaria, era nada más que el mayordomo personal de la diva de la música, quien al revisar personalmente todo lo que se estaba haciendo en aquella cocina, contemplo desde una de las ventanas como su señora tomaba el té y notando como en el suelo estaban todos los guiones que habían sido “rechazados” por no cumplir con sus requerimientos.

Una sonrisa se mostro en su semblante y delicadamente evidenció su descontento con un movimiento de su cabeza.

Nuevamente ha desechado demasiadas ofertas, debo asumir que ninguno es de la altura de la Señorita Astra, son pocos los que alcanzan el estilo y gracia que ella busca…-Dándose vuelta se aproximo a la cocina donde estaba la tetera presta para servirle nuevamente aquel delicado té que acostumbraba a tomar la dama-Cuando finalicen los preparativos del almuerzo, sirvan el comedor principal asumo que con toda esta luz y una brisa tan agradable la Señorita deseara comer rodeada de estos elementos…-enuncia tomando en su diestra la tetera-

Caminando con elegancia sale de aquella cocina hasta llegar a la puerta que comunica con el patio exterior, cuando llega donde estaba la señorita nota como esta se pone en pie y comienza a cantar elegantemente aquel soneto, dejando la tetera sobre la mesa se dio vuelta y agachándose comenzó a recoger todos los guiones rechazados del suelo, ordenándolos para reenviarlos a sus remitentes.

Cuando comienza a colocarse en pie muestra una agradable sonrisa al tiempo que sus ojos se cierran sintiendo las emociones que se desprenden de tales frases, en su mente la música de aquella pieza resonaba pues la había escuchado tiempo atrás, dejando sobre la mesa de forma delicada los guiones, tomo la tetera y sirvió el té nuevamente en la taza de fina porcelana.

Creo que esta versión me gustara más que la que escuche en Sofía, muero por asistir al estreno…-con gracia el té cae en el interior de la taza hasta un punto en el cual hace la pausa-

Contemplando a su señora vestida tan simple pero elegante entendía como era la belleza del mundo, no se debía ser estrafalario para captar la atención de las miradas, la simplicidad en oportunidades era mucho más elegante que la paleta de colores que el humano estaba acostumbrado a desplegar para captar la atención de las miradas.

Una muy buena pieza la que a elegido mi señora, el almuerzo estará listo dentro de unos minutos, ¿Tiene algún pedido adicional, algún vino quizas?-mientras mantiene una postura elegante con cierta distancia de su señora-

La brisa comenzaba a acariciar grácilmente los cabellos de León quien contemplaba con sus orbes color miel la delicada silueta de su señora.*
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por Atlas el Lun Mayo 07, 2012 5:36 pm

**Donde hay luz, siempre está la sombra, y como la luna sigue al sol, aunque no lo pareciera, Astra jamás estaba sola. En aquel idílico día, donde las nubes vagaban por el inmenso cielo ingles cual barcos a la deriva, acariciadas por los rayos que emanan del astro rey, la doncella había decidió tomar el té en su jardín, mientras leía los guiones enviados hacía ella de todas partes del mundo. Ocultó a la vista, más no a los perspicaces sentidos de su protegida, el guardaespaldas permanecía observando con atención cada gesto de ella, usando todos sus sentidos, excepto la vista, la cual carecía al estar apagado su cosmos, para un mejor camuflaje.

Conociéndola casi íntimamente, enseguida intuyo aquel observador cual libreto había complacido a la dama, a diferencia de la pila de los que había desechado, aún antes que está lo anunciará. Cuando finalmente su voz comenzó a esbozar aquellas delicadas notas, aquel oculto testigo se dejó arrebatar por la música. Privado de sus ojos, de privilegiados oídos, su alma literalmente pudo nadar entre los matices de la femenina voz, haciendo carne dentro de su ser. Una de las razones en que aún la soportaba, era el amor que ambos tenían por la música clásica, y así como la presencia de ella jamás le hacía faltar peleas, tampoco faltaba alimento para su hambre musical.

No dejó de percibir la llegada del mayordomo, y aunque su cara no mostró ninguna emoción, internamente hizo un gesto de desagrado. Finalmente decidió emerger entre las sombras de los árboles, aparentemente materializándose, ya que su camuflaje había sido perfecto. Vestía, como siempre, muy casual: pantalones negros, de fina tela y poco ajustados, una remera blanca sin inscripciones, sobre la cual se colocaba su campera de cuero. Se colocó justo al lado de la mujer, su mano diestra tocándole sutilmente el hombro, mientras se retiraba sus gafas rojas. Un poco de cosmos bastó para que sus ojos se incendiarán: destellos dorados y rojos bailando en sus orbes, la marca que Apolo había dejado en él. Gestos que podían parecer casuales, pero sin dudas encerraban un mensaje para su compañero

- Ejecutaste perfectamente las notas- opinó como era costumbre en los ensayos de ella. Gracias a su audición agudizada por falta de visión, sumado a su pasión por la música, era el que mejor podía opinar de sus allegados, aunque normalmente sus comentarios eran mordaces, señalándole los errores en las ejecuciones, con el afán de molestarla. Mientras hablaba, guardaba sus gafas en un bolsillo, y desplazaba su mano desde el hombro de ella, hacia su femenina siniestra.- Pero el guión es demasiado suave para ti. Se siente demasiado claramente que tu voz da para mucho más. Es mejor que escojas otro, en el que tu voz sea más exigida.

Se sentó junto con ella en la mesa, sin jamás sus ojos cruzarse con León. Es más, daba la impresión que ni siquiera lo había visto… o ignoraba completamente su presencia. Su rostro, en cambió, miraba al de la diva, esperando la respuesta a sus palabras. Quizás estaba vez consiguiera realmente molestarla. Odiaba que lo tratara como si fuera una mascota traviesa… y ella lo sabía muy bien, y disfrutaba hacerlo.

-Esté tal vez se amolde mejor-dijo, observando un libreto aún no leído, y se lo alcanzó- Aunque necesita un acompañamiento masculino-**
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por Astra el Miér Mayo 09, 2012 9:07 pm

Y allí se encontraba Astra, cantando, recitando de memoria aquella canción, mientras sus ojos cerrados hacia de que su imaginación fuera mas allá, escuchando entre el viento la música. Y aunque estuviera en aquel estado de máxima concentración podía sentir a aquellos dos hombres que se encontraban a su alrededor aunque la distancia entre ellos no fuera la misma, recién cuando termino de cantar y escucho la voz de León fue que se dio vuelta con una sonrisa de aquellas que siempre regalaba la pelirroja pero sin saber que había detrás de ella, no siempre que sonríe esta feliz o quizás si…pero lo que verdad pensaba y sentía aquel astro solar era todo un misterio.

Gracias León – dijo con aquella voz suave, delicada sin un gramo de preocupación- ¿Qué quiero para la almuerzo? Mmm….un buen vino añejo

Se acerco hasta el tomándolo de la mejilla con la suavidad de sus manos aquella que contrarrestaba tanto con las facciones masculinas de el, pensar que adentro de tan bello paquete de mujer se encontraba el alma de un dios masculino, que no solo sentía las necesidades de este sino también ahora la de su empaque, era gracioso incluso para ella misma – aunque podríamos denominarlo el también- estar en aquella situación

¿Así que te gusto mi interpretación mi pequeño León?

Y cuando estaba por decir algo mas escucho sus pasos de aquel que se mantenía escondido a la vista de los demás pero jamás de los de ella, al parecer había salido de su “nido” para mostrarse, sintió su mano en su hombro y aunque no se notara en el rostro de la femenina se sorprendió un poco, no era común que se acercara de esa manera, y mas que el buscara el contacto, pero cuando este se saco sus lentes y elevo su cosmos – de manera de poder ver- ella entendió sus razones para eso. Estuvo apunto de reírse cuando ella a veces lo trata de un perro es porque a veces reacciona como tal, ¿Por qué? Porque cuando su dueño se acerca a otro animal con algún mínimo tipo de interés este muestra los dientes enojado y busca llamar su atención, así vio la femenina la reacción de su subordinado, pero lo dejo ser no lo reto, incluso tenia cierta curiosidad como desarrollaría la relación de esos dos, se notaba por donde lo miraras que no se agradaban el uno al otro y eso le era divertido a Astra, ella no se aburría.
Dejo que jugara de esa manera, por lo que su contacto sobre su hombro y luego cuando sintió su mano sobre la suya no reacciono, directamente actuó como si nada pasara como si fuera algo de lo mas normal, el también buscaba molestarla en aquel “juego” que se tenían entre ellos dos, no le daría el gusto, cuando vio aquella obra que el decía que era adecuada para ella tan solo sonrió de costado

Ohhh así que ahora decides mis obras…-lee el titulo pero en ningún momento agarro ese libreto- esa ya la e cantado en Italia, podría cantarte cualquier soneto de aquella obra tranquilamente

Así que no dudo en hacerlo, y lentamente comenzó a cantar una de las partes favoritas de aquella opera, y mientras lo hacia con su mano donde mantenían el contacto ella misma entrelazo los dedos con los de el, para luego con su otra mano tomar su mentón para cantarle mirándole a aquellos ojos, a aquella marca de propiedad en el , incluso parecía como si se la cantara a el, si cada frase, palabra, cada nota fuera recitadas para el

Spoiler:

Adoraba ella cantar, y se notaba por donde lo miraras, es como si al hacerlo podría expresar mas de su ser que de otras maneras, en un momento en la canción sin soltar a atlas de la mano volteo y con su otra mano tomo el mentón de su otro servidor y le canto de la misma manera que anteriormente, con la misma intensidad y sentimiento, siempre mirando fijos a sus ojos como si de esa manera podría ver en ellos lo que sienten y piensan. Una vez finalizado se soltó de ambos y se sentó en la silla al lado de la mesa para tomar su te y tomar un trago

¿Mejor así Atlas?

No lo llamaría por su nombre ese era algo que hacían en otros momentos, pero cuando estaba por tomar el te, noto algo una imagen en el agua reflejada, algo estaba pasando en otro lado del mundo, un presagio, los oráculos le estaban mostrando algo, sus vasallos se darían cuenta que algo había cambiado, ella no solía perder su sonrisa con facilidad y mas aun poner cara de suma sorpresa

Al parecer…..tendremos que movernos

Dijo para luego finalmente beber de su te, finalmente EL había llegado al mundo terrenal, ¿Qué tenia que hacer el sol? , volvió a su sonrisa segura al parecer su día había dado un lindo cambio drástico.
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por León el Jue Mayo 10, 2012 12:10 am

*Las delicadas y hermosas notas de aquella interpretación danzaban en el aire como el susurro de la brisa, una esencia tan delicada y pura se podía sentir en aquellas frases que podrían conmover incluso al corazón más tosco. Cerrando sus ojos dejo que aquella melodía le inundara sintiendo como la paz y las emociones que expone al mundo su señora en aquel instante de intimidad eran más puros que cualquiera que hubiese visto en su vida.

Al finalizar esta prueba, noto algo en su señora, una cierta satisfacción parecía que le agradaba, al aproximarse ella de forma elegante hacia la mesa donde se encontraba él de pie a un lado, noto como tomaba un delicado sorbo al té que había servido con cierta anterioridad, y escucho la opinión de la dama para el vino del almuerzo, a esto simplemente hizo un gesto de asentir con su cabeza mientras cerraba sus ojos y esbozaba una delicada sonrisa llena de satisfacción, esto en gran medida a los delicados gustos de su señora para todo lo que hacía o comía inclusive en el que bebía.

Con amabilidad la brisa acariciaba la copa de los arboles, las tenues sombras que mostraba sobre la verde hierba el paso de las nubes que impedían el paso de aquellos majestuosos rayos del astro rey, la sonrisa de aquella dama se dejo notar siempre tan enigmática como de costumbre, ¿Qué emociones estaban detrás de tales gestos?, ¿Sería una sonrisa sincera, burlona o simplemente fingida? Aquellos elementos estaban más allá de la comprensión del masculino que solo se disponía lentamente a responder a aquella interrogante que la dama dejo en el aire, en cuanto a su opinión sobre la pieza.

Mi señora, me ha parecido…-aquella frase se interrumpió de forma abrupta pues noto la presencia de aquel guarda espaldas, lentamente abrió sus ojos y recorriendo el paisaje con su mirada se topo con este que se aproximaba hacia el lugar donde se encontraban-

Rápidamente los ojos de León se cerraron y una sonrisa un tanto burlona apareció mientras evidenciaba su negativa ante aquel gesto expresado por el hombre que respondía al nombre de Atlas.

La mano de aquel hombre se pozo sobre el hombro de la deidad, parecía más un gesto propio de un animal o un hombre celoso, luego como una declaración retiro los lentes oscuros que cubrían sus ojos para revelar como su cosmos liberaba aquel sello que le permitía contemplar al mundo con claridad. Con tranquilidad y cautela se mantuvo firme en aquel lugar León, aun cuando estaba por retirarse detuvo su marcha cuando noto como su señora trato con cierta familiaridad a aquel sujeto, quizás podría encontrar incluso un poco de sarcasmo en sus palabras, para el mayordomo no era que despreciase o menospreciara las facultades de aquel hombre pero solo había algo que le incomodaba, quizás le irritaba y era su actitud.

El silencio enmudeció el lugar por espacio de unos segundos, hasta que su señora nuevamente enuncio en un tono más que todo sarcástico o al menos eso le había parecido a León, sobre la forma en que Atlas le indicaba cual era la obra que debía interpretar. Un humano diciéndole al Dios del Sol a donde debe iluminar, demasiado impulsivo y nada precavido. De pronto su señora comenzó a interpretar una pieza, era conocida por León pues estaba presente en los ensayos incluso en una oportunidad le acompaño a su señora empleando una simple y modesta armónica que llevaba consigo para momentos se ocio.

Aquella interpretación aparentemente estaba dedicada a aquel hombre marcado por la voluntad de la Diosa, aun cuando León desconoce el sello interno que permanece en su interior, cuando sus orbes color miel notaron un leve giro en el rostro de su señora contemplo como esta cantaba para él, aquellas notas inundaban su alma y su ser calmando cualquier idea o impulso, cualquier recuerdo era simplemente descartado pues aquel instante era único y digno de conservarse.

Notaba como aquellos ojos eran tan expresivos, las facciones tan delicadas como si estuviesen talladas sobre mármol por los mismos dioses del olimpo, su roja cabellera contrasta con su piel de porcelana era simplemente divina aquella imagen.

La pieza culmino y con esta la demostración de afecto que su señora había tenido con él, notando como esta tomaba en sus manos aquella taza para disfrutar nuevamente del delicado sabor del té, cuando algo llamo la atención de León, no emitió comunicado alguno de la pieza anterior pero ahora solo se mostro intrigado por aquel cambio de semblante en la dama, y al escuchar sus palabras abrió levemente sus ojos para observarla mejor y súbitamente se giro para estar de cara a ella e hincarse delante de esta bajando el rostro en señal de respeto. Aguardando las ordenes que la fémina deidad olímpica ha de asignarles a ambos.*
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por Atlas el Dom Mayo 13, 2012 9:40 am

Un misterio, un misterio lo que aquellos orbes femeninos ocultaba, misterio lo que pudiera estar pasando por aquella mente que no era humana, sino un dios. Oráculo se les llamaba a aquellos que lograban penetrar la sinrazón de los dioses, hurgar en sus caprichos y descubrir lo que se ocultaba tras sus enigmáticas acciones. ¿Qué era entonces lo que se escondía tras el actuar de la dama, cuales eran las razones detrás de sus acciones?

Él no era oráculo, pero comenzaba a entender, a leer sus gestos y actitudes. Y es que un guerrero tiene que conocer a su adversario tan bien como se conoce a él mismo, y los dioses siempre han sido los enemigos de los humanos. Eso al menos pensó cuando la conoció, cuando descifro, en su primer encuentro, que detrás de esa apariencia se encontraba un poder que podía equiparase con el universo mismo. Una presencia que, por más que él se esforzará, jamás lo vería como nada más que un insecto.

El viento suspiró entre la hierba, mientras él se recostaba en su silla de jardín y la contemplaba a los ojos mientras cantaba. Con aquella incandescente mirada, estudió sus facciones, la delicada piel y los sensuales labios, para volverse a depositarse en aquellos globos oculares, ventanas del alma, que desmentían cualquier falsa ilusión sobre su identidad. No se dejó embargar por aquel cantó de sirena, ni persuadirse por sus irónicas palabras, sino que sus expresión fácil varió levemente, lo suficiente para saber que él lo consideraba un empaté… hasta ahora. Gracias a la posición que ella se colocó, León no pudo observarlo, pero por un ligero momento, él hizo algo aún menos frecuente que establecer contacto táctil: él sonrió, leve y fugazmente.

Después la diva varió su atención hacia su compañero, pero no importaba. Nunca entendería aquel tercero el sutil juego de fuerzas entre ellos…. ¿O se había convertido en algo más? ¿Cuándo varió su forma de verla? Aquella actitud de perro posesivo había sido fingida únicamente para molestar a León, pues aunque aquel sirviente venerará cada paso de su Señora, jamás se animaría a hacer lo que Atlas realizó. El guardaespaldas encontraba entretenido, en su hastió por la carencia de peleas, hacerle leves pullas a su camarada de armas, de quien le repugnaba su actitud tan…. servil, valga la redundancia.

Pero en el medio, aquella pulla, que también dirigió a Astra, se había convertido en algo más. Algo más que una sutil prueba de fuerzas o de la paciencia de la dama. Una transformación producida por partes de ambos, pero analizar su verdadera identidad, no era algo que él estuviese dispuesto a hacer. Lo obligaría replantear sus parámetros, sus razones para seguirla. Algo que no buscaba, por el momento.

Volvió a la conversación cuando su milady se refirió a él, pero antes que pudiese pronunciar respuesta alguna, ella anunció que pronto se moverían. Y aunque su expresión facial no varió, la atmósfera alrededor de Akaihi si. Tan distinto como es una fiera en reposo de cuando esta por saltar sobre su presa, una pesada sensación, indescifrable, pero que hacía pensar en muerte, guerra y sangre. se desprendió del hombre, hacía los presentes, no porque él lo buscará, sino porque el pensamiento mismo lo despertó.

Cada movimiento de ellos, atraía atención indeseada, y eso convocaba a un combate. No era un Berserker, que buscara con locura la guerra, pero cuando estaba en un combate a muerte, lo disfrutaba con tanta simpleza y profundidad como la buena música clásica…tal vez más. Durante años, hizo de la guerra su hogar por elección, y su espiritú no había cambiado.

-Bien. Haré los preparativos –dijo simplemente, pues debido a su cargo, él era el encargado de todo lo referente al viaje y su seguridad.

No preguntó destino, pues ella ya se los diría cuando le indicará en que hotel se alojaría, ni razón, ya que no era de su incumbencia. Solo tenía una labor, meditó mientras se levantaba y extraía sus gafas, para volver a colocárselas. Y mientras caminaba hacia la puerta, dejando atrás a los presentes, completó su pensamiento: solo tenía una misión, combatir hasta el final al enemigo.
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por Astra el Vie Ago 17, 2012 1:12 pm

La pelirroja seguía tomando su te, mas su mente estaban en otros lados, de verdad la llegada de EL había entrado en juego mas pronto de lo que había pensado, entonces… ¿Cómo no habría de querer el hijo ver a su padre?
Su sonrisa volvió a su rostro cuando escucho la voz de Atlas mientras se retiraba diciendo que haría los preparativos, lo dejo irse sin corregirlo, mas aquel guerrero estaba equivocado, bien ella había dicho que se moverían…pero no aclaro QUIEN lo haría.

Termino su te, levantándose con gracias, mirando ahora a León quien se encontraba hincado a sus pies, y la sonrisa de la femenina se ilumino aun mas

Vamos mi pequeño León, quiero almorzar tengo algo de apetito…manda a que tiren los libretos que rechaze y los que me gustan a mi habitación

Y nuevamente el sonido de sus tacones se hicieron resonar, marcando el inicio de su camino, de caminar elegante, pulcro, lleno de armonía y belleza, cada paso que daba, cada movimiento de cadera era acto de aclamarlo, mas belleza esa mujer no podría trasmitir…era la perfección absoluta
Cuando llego al comedor, en una larga mesa con un sin fin de sillas estaba servida la comida, todo tipo de platos y platillos que quizás podría alimentar a casi todos los habitantes de una pequeña ciudad, pero así era la aristocracia misma, primero ellos…después los pobres
Se sentó y dejo que la sirvieran, sabiendo que León la seguiría atrás, una vez que le sirvieran la comida y uno de ellos le trajera papel y tinta más un sello, ella levanto la mano para que los demás sirvientes se retirasen y quedaran nuevamente solos

Mi niño – dijo con su voz suave y delicada mientras tomaba un sorbo de vino- quiero encomendarte una pequeña misión, que solo puedo dártela a ti, seguramente Atlas no podría guardar la compostura de la rebeldía que su ser posee y aunque adore eso de el y me divierta en mis momentos de aburrimiento…a quien vas a ver tiene que ser tratado con los mejores cuidados

Soltó su copa y escribió algunas palabras en ella, si aquel joven hubiera tenido el leve pecado de la curiosidad algo le impediría leer, no porque sus ojos no llegarían a leer…el NO podría entenderlo, as estaba en un idioma mas lejos de lo que podría un humano, estaba escrito en el viejo y primer idioma, el que solo los dioses y deidades podrían entender, para los demás solo seria como un laberinto sin salida, cuando la termino acerco el sello a la vela que estaba delante de ella iluminando y al darle un poco de calor sello ella misma el sobre, dejando mostrar que el sello era el mismo símbolo del sol. Estiro su mano con el mismo sobre para que el muchacho lo tomara y cuando este lo hiciera el rápido movimiento de la femenina seria tomarlo con algo de firmeza la muñeca y darle un suficiente tirón para que este se acercara su fez a la de ella, quedando a tan y mínima distancia de sus labios que no solo estos levemente se rozaban sino que la voz y su aliento dulce y calido chocaría completamente sobre su rostro, cortando así de aquella manera ella toda barrera que había entre amo y sirviente

Escúchame bien león – decía como hábil domadora de bestias , susurrándole con la tonada mas exquisita- escúchame muy bien, yo te llevare hacia allí y te mostrare la imagen a quien le entregaras esto, para los demás que te vean actuaras como un mensajero mío, pero la persona que veras seguramente se dará cuenta de quien eres, no lo contradigas, solo respóndele si el te da el pie a hacerlo, no lo mires jamás a los ojos si el no te da la autoridad para hacerlo y lo mas importante….cuando lo traigas LO CUIDARAS MAS QUE A MI VIDA MISMA – su voz allí aunque seguía con el mismo encanto sonó mucho mas autoritaria que de costumbre, el no necesitaba saber quien vendría y no se lo diría, pero para la femenina Zeus era lo mas importante que había junto con su hermana y así deberían ser tratados y protegidos- no quiero excusas, ni equivocaciones, traerlo sano y salvo y lo mas importante…feliz, es tu obligación, no me importa los métodos en que lo hagas…pero solo hazlo.

Levanto su rostro y beso su frente para soltarlo y volverse a acomodar en la silla , elevo un poco su palma y en el cuadro que había colgado detrás de ella en la pared comenzó a cambiar como si quisiera que el joven viera algo nuevo, y así era, allí se mostró la imagen de aquel que el mismo iría a ver , darle aquel sobre y traerlo junto a ella. era un joven rubio de perfectas facciones, parecía brillar de la misma intensidad o quizás superior que Astra, vistiendo ropajes de la mas alta estirpe humana

Su nombre es Jack Bezarius, mis oráculos jamás fallan y al verlo me di cuenta que es la persona que necesito mas urgente ver –dejo unos momentos para que su vasallo grabara en su mente su imagen, para luego hacerla desaparecer en el mismo cuadro abrir un portal que lo conduciría a su destino- Inicia tu viaje mi bello León de Lince…y tráeme con el su inmaculada visita

Dejo el paso libre para que se retirara…finalmente su juego de ajedrez estaba tomando sus primeras jugadas
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por León el Vie Ago 17, 2012 10:17 pm

*Hincado en el suelo con sus ojos cerrados en señal de profundo respeto y devoción, aguardaba por que ordenes le daría ahora la dama Astra, en silencio permanecía escuchando cada una de las asignaciones que le hace a lo que simplemente un gesto con su cabeza asintiendo daba clara muestra de que velaría por cumplir con dichos requerimientos para la señorita, al escucharla como se colocaba en marcha él de inmediato se puso en pie abriendo los ojos de forma tranquila y relajada esbozando solo una suave sonrisa en su rostro pues solo podía contemplarla mientras caminaba delante de él, un suspiro se escapo de su ser y emprendió la marcha.

Los pasos de León no se distanciaron demasiado pero al ver la servidumbre como la señorita avanzaba por el pasillo lateral de la mansión, vieron como el mayordomo hizo un gesto con su mano hacía el frente a un grupo de criadas mientras pasaba cerca de las escaleras que ascendían a la planta alta de la lujosa residencia un par de mucamas jóvenes salieron a su encuentro deteniendo su marcha un segundo les dio indicaciones con un tono de voz sereno y bastante tranquilo mientras sacaba de su bolsillo trasero un pañuelo de color blanco para secar el sudor que bañaba su rostro por el tiempo que estuvo en el jardín.

Aliana y Patricia, la Señorita Astra desea que los guiones que están apilados sobre la mesa de té del jardín sean ordenados y colocados sobre su escritorio personal en su habitación, mientras que aquellos que están en el suelo háganme el favor de destruirlos, usen el incinerador, una vez terminen preparen la sala de estar para cualquier deseo de la Señorita, cualquier duda que tengan me la hacen saber, continúen…-Menciona mientras suspira y guarda el pañuelo en su bolsillo trasero-

Levemente giro su cabeza hacía el comedor principal y sonriendo continuo su marcha con tranquilidad y elegancia, la decoración del mismo no tenía nada que envidiarle a las construcciones de la realeza pues era un palacio digno de la diosa solar, la hija de Zeus, que aunque en la mitología tenía un cuerpo masculino esta vez se presentaba ante los humanos como una mujer, pero no cualquier mujer, Astra evocaba la perfección física, mental e incluso espiritual se distanciaba años luz de los humanos ordinarios por tal motivo quizás León se sentía afortunado de estar en su presencia además de que le debe su vida y por eso siempre estará profundamente agradecido.

Al entrar en el recinto nota como su señora esta tomando su almuerzo, pero de pronto esta pide a los demás sirvientes que se retiren, estos obedientemente salen del salón y cierran las puertas de aquel lugar, una vez cierran las puertas comienza a avanzar el Mayordomo con un andar elegante hasta llegar al lado de su señora, notando como sus labios se posaban sobre la boca de aquella copa para beber el delicioso néctar de la uva, llego finalmente a su destino.

Al escuchar que tenía un encargo para él de inmediato respondió al escuchar sus palabras en un tono sereno y elegante lleno de respeto, mientras hacía una leve reverencia.

¿En que será que puedo servirle mi señora?-Responde en el acto-

Notando como deja la copa a un lado y comienza a escribir en aquel papel, sentía curiosidad pero era correspondencia privada de la señorita Astra, no, no era una carta personal era algo más importante, era un mensaje de Apolo por lo cual tenía que ser tratado con aun más respeto que la correspondencia ordinaria. Notando como el sello solar es impuesto sobre la liquida cera de aquella vela y rápidamente comenzaba a solidificarse cuando tomo esta carta sintió el tirón que su señora diera a su muñeca, aquella distancia tan reducida entre ambos hizo que el corazón de León se acelerase un momento, pero luego recobro la compostura al ver en el interior de los ojos de su señora la importancia real de aquel mensaje.

¿Una carta que era más importante que la vida de su señora?, era evidente que se trataba de un asunto en extremo delicado por lo que mantuvo una actitud serena y seria, la fría mirada de León se dejo mostrar ya no era el mayordomo de Astra, era el Santo de Apolo por lo tanto cambiaba radicalmente en su forma de actuar mostrándose más frio y sereno que la forma usual.

Asintiendo, solo sintió aquel dulce beso sobre su frente, lo que hizo que una sonrisa apareciese en su semblante. Al ver aquel gesto de la mano de su señora rápidamente se puso en pie y noto como aquella pintura rápidamente comenzaba a distorsionarse para dar paso a una nueva composición en un torbellino de colores y texturas que mostraron al joven a quien debía entregar el mensaje, en efecto se podía apreciar un aura especial que rodeaba a aquel sujeto e incluso podía sentir una presencia imponente tan solo al contemplar su imagen por lo cual tendría que suponer que era alguien realmente importante.

Musitando tenuemente en sus labios para recordar el nombre de aquel a quien debería entregarle el mensaje.

Jack Bezarius… Jack… Bezarius…-murmuraba para que sus labios recordasen el sonido de aquel nombre-

Haciendo una reverencia a su señora asintió mientras que le resulto extraño aventurarse a un nuevo viaje en su traje de mayordomo, pero solo sonrió un poco y sacó del bolsillo delantero de su palto un reloj de bolsillo cuya cadena estaba unida a su cinturón, viendo la hora rondaba la una y media de la tarde por lo que tendría que apresurarse pues la Señorita tenía una agenda ocupada, recordando que debía velar por la integridad física al igual que darle un buen trato a quien recibiría dicho mensaje.

Partiré en el acto mi señora, velare porque su invitado me acompañe y su estancia con mi persona sea lo más grata posible, si me disculpa, me retiro…-enuncio haciendo una reverencia-

Caminando hacía el portal creado por su señora lentamente se introdujo en el mismo desapareciendo de aquella edificación, sin saber si el portal le esperaría o tendría que regresar por sus medios, lo cual solo le causo cierta gracia, pero tenía una misión y la cumpliría a cabalidad. *
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por Atlas el Lun Ago 20, 2012 6:24 pm

La tarde iba cayendo, sin que Atlas volviera a tener noticias de la joven doncella a quien servía. El tenaz guerrero había ocupado su tiempo entrenando, disfrutando el espacio que le brindaba la ausencia de aquel fastidioso mayordomo, y su incesante bullicio por la casa. La mansión tenía un buen predio libre, que Astra había destinado para el entrenamiento de sus ángeles, y en el cual pasaba las tardes el protegido de Karina.

Había aprovechado la oportunidad para intensificar su labor física, intentado perfeccionar sus movimientos, y aprender a potenciarlos de una manera más eficiente con aquel nuevo elemento, llamado “cosmos”. Bastante tiempo le había llevado a aprender los límites de su nueva fuerza, y las victimas de sus primeros errores fueron las exóticas plantas del jardín, hace ya un año. Pero mucha agua había corrido bajo el puente desde entonces, y ahora sus técnicas eran casi perfectas, aunque el “casi” jamás fuera suficiente para él.

A esa altura de la actividad física, se había despojado la mitad superior de su ropa, incluso sus característicos lentes, por lo que permanecía semidescalzo, vestido solo unos pantalones negros cortos. Su piel bronceada se encontraba perlada de su sudor, con sus firmes músculos surcados de cicatrices de antiguas batallas, expuestos al aire libre.

Ya casi concluía la rutina de ejercicio, cuando sintió una presencia cerca de él, que intentaba disimular su cercanía, camuflándose. Sin apartarse de su rutina, el combatiente suelta de improviso un golpe en dirección a su objetivo, golpe que se asemeja a su Solar Lance, pero carente de energía, por lo cual la skill se vuelve un mero golpe de presión de aire, que apenas alborota las hojas de los arbustos que rodeaban al intruso.

-¿Quién es? – dice, girando para ver quien era el imprudente que intentaba esconderse de él.
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por Astra el Mar Ago 21, 2012 1:18 pm

El juego de ajedrez de Astra finalmente estaba dando inicio, las fichas comenzaban a moverse al compás de la victoria, mas esta... ¿Llegara a sus manos?

Dejo que León se retirase por aquel portal que ella misma había abierto y cerrado cuando finalmente este se retirase, dejando que el cuadro volviera a la normalidad. “Zeus” único nombre que pasaba en esos momentos por la mente de la pelirroja, su padre tenia que ser tratado como se merece y por eso mismo mando ella misma al Lince para que hiciera aquel trabajo, no tenia dudas…el cumpliría con la misión otorgada.

Mientras esos pensamientos pasaban por su mente, ella almorzó tranquilamente en el silencio, dejando ver entrar los rayos del sol por la ventana principal que daba al patio, era agradable sentir los rayos del sol, por eso mismo de día no quería que las luces se prendieran, ella había dado las ordenes que todas las cortinas y ventanas fueran abiertas de par en par dejando que la brisa y el buen clima siempre entrara para serle compañía , era agradable para la femenina esas reacciones que estas podrían brindarle.
Una vez que termino y se levanto, el sonido de la silla hizo que las puertas del salón se abrieran de par en par y los criados comenzaran a entrar para retirar los platos utilizados, la mirada de la femenina se poso en una de ellas

Querida…puedes ir a buscar a Atlas? Seguramente esta jugando por ahí como un buen niño, mándalo a llamar y que venga a mi habitación

Decía mientras una sonrisa amable se le dibujaba en el rostro, claramente todos los empleados de aquel lugar vibraban con el solo hecho de ver a su señora sonreír aunque ellos en verdad no supieran que en verdad era solo actuada, la joven asistió con la cabeza feliz y se retiro

Astra en cambio se dirigió hacia su habitación y comenzó a buscar que prenda usaría con su nuevo invitado, mas su padre la tendría que ver radiante, fresca iluminante de pasión como el solía hacerlo en su forma de hombre, mas ahora tendría que hacerlo en una forma de mujer, la resultaba aun gracioso esa forma de mezclar ahora dos seres, dos sentimientos, dos cuerpos….
Saco un par de vestidos y los apoyo con cuidado sobre la cama, cuando algo le llamo la atención, dejo todo lo que hacia y abriendo las puertas de su inmenso balcón, se acerco hasta el limite y desde allí podía ver directamente aquel campo de entrenamiento que ella le había dado a sus vasallos para que entrenaran, quizás por mero fetiche ella había puesto aquel lugar de manera de ser vista por ella desde allí, y si allí se encontraba aquel que había mandado a llamar, su vista se había casi hasta escaneado aquel cuerpo varonil que parecía llamarla desde la lejanía, por unos instantes había caído en su forma femenina deseando usarlo como simple juguete para satisfacer sus necesidades, porque por mas que sea un dios y ahora este depositado en un cuerpo humano, el deseo es algo que no se borra y mas en Apolo que amo a tanto hombres como mujeres por igual, imagino tantas cosas al mismo tiempo que seria imposible – si alguien pudiera- descifrar cada uno de ellos, pero ella pareció despertar de sus pensamientos al ver a la criada meterse en el bosque adentrándose a aquella zona, miro con curiosidad….los humanos eran simplemente eso un objeto de curiosidad de los dioses y las reacciones de estos podían siempre variar a cada instante, eso los hacían interesantes y por ello mismo prefirió mirar con atención lo que sucedería

La criada sin saber que estaba siendo observada a la lejanía se acercaba mas aquella zona, había buscado al joven en toda la mansión y los alrededores, mas no quedaba otro lugar que aquel para encontrarlo y pensó que allí estaría ….y si esta no había fallado, al igual que Astra esta había quedado mas impresionada aun con el joven pelinegro, casi hipnotizada prefirió ocultarse para seguir observando, no pudo evitarlo sentirse atraída con semejante espectáculo, su corazón latía con fuerza y sus mejillas comenzaron a mostrar aquel rubor que marcaba mas sensaciones que las dichas, de verdad ella pensaba que si su señora fuera tan hermosa y perfecta ella tendría que elegir personas a su lado casi con las mismas descripciones y a pesar de que casi todas las criadas seguían a León enamoradizas de el – mas porque este interactuaba mas con ellas por sus tareas- era de las pocas veces para la criada que podía ver a Atlas de aquella forma. Pero en un instante sentio un golpe de aire mover las hojas y del susto dio un paso en falso hacia atrás y al trastabillar con una raíz de los árboles cayo directamente sentada en el suelo

L-lo…lo siento! – dijo apenada la muchacha, con todo el rostro ruborizado, cuando levanto la mirada se dio cuenta de un detalle, los ojos que jamás había visto del joven parecían tener vida misma, resplandeciendo entre el rojo y el dorado. Se quedo unos instantes petrificada mirándolos hasta que logro volver la voz a sus cuerdas vocales y continuar hablando- l-la srita esta mandándolo a llamar…dice que valla a su habitación

Aunque ellos no pudieran ver a Astra en aquel momento, ella desde el balcón estaba riéndose totalmente divertida, las reacciones de ambos eran tal cual había creído que serian

Los humanos si que son divertidos

Decía Astra mientras aun seguía riéndose a carcajadas , tapándose la boca un poco con sus manos queriendo aguantar tanta risa.

Mientras tanto la criada esperaría a que el se retirase para seguirlo detrás, y cuando lo hicieran y acercándose un poco al balcón, el podría observar a la dama sonriéndole con una sonrisa de lo mas divertida, como si aquella sonrisa fuera de lo mas altanera posible. Salio del balcón con ese aire ganador y se adentro nuevamente a la habitación.
Lo que tendrían que hablar era cuestión de minutos
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

Mensaje por Atlas el Vie Ago 24, 2012 6:36 pm

Frunció el ceño el guerrero al observar quien era la atrevida que se había acercado a él de forma tan negligente. Retrajo su extendido puño, mientras la observaba con sus llameantes orbes, los cuales rápidamente cambiaban de color, variando entre rojo y dorado, produciendo casi un efecto hipnotizante. Sumado al severo peso de su mirada, bien podría la indefensa humana sentir como su propia alma era devorada por esas intensas flamas. Pareció caminar hacia ella, como si fuera a infligirle alguna clase de castigo corporal, pero en realidad, solo avanzo hasta el arbusto donde estaban sus cosas personas.

Uso una blanca toalla para secar todo el sudor de sus tonificados músculos, con rapidez y eficiencia, para después proceder a colocarse una holgada remera blanca. Se calzo unas sandalias, y por último, tomó sus característicos anteojos, no sin antes observar nuevamente a la intrusa, y hablarle seriamente.

-Nunca vuelvas a acercarte así- le dijo, dándole una última mirada con sus flamígeros ojos, antes de ocultarlos con sus lentes. Pero quizás, en el movimiento, ella habría alcanzado a notar como, por un segundo, sus flamas se apagaban y sus orbes se volvían blanco lechoso, antes de quedar cubiertos por los oscuros anteojos.- Vamos- finalizo, y empezó a caminar tras ella.

Aunque notó por su ampliados sentidos cósmicos la presencia de la avatar, la ignoro como si realmente su ceguera le habría impedido verla. Detestaba la arrogancia que aquella hembra desprendía, así que no le daría el gusto para acrecentarlo. Así que en silencio, avanzó detrás de la criada, hacía el cuarto de la dueña de casa
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Re: Una bella tonada en la inmensidad

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